EDICION NRO. 8 - ARTICULO


Límites - por Pablo Mieres

Los hechos ocurridos esta semana en torno al conflicto entre ADEOM y el gobierno departamental de Montevideo, así como la decisión del sindicato de funcionarios aduaneros que bloqueó durante un par de días la entrada y salida de bienes de nuestro territorio, son indicadores muy preocupantes sobre la tendencia de la conflictividad laboral reciente. 

Hace pocos días el Presidente de la República, en un giro verbal muy infeliz, señaló que su gobierno tenía los pantalones bien puestos. Más allá del error en la imagen tan impropia de un Presidente, lo cierto es que se buscaba destacar que el actual gobierno tenía autoridad y decisión suficiente como para que nadie se lo lleve por delante. 

En aquel caso el Presidente se refería a la relación con la oposición política y resultó ser una respuesta exagerada y desproporcionada. Los términos del relacionamiento entre gobierno y oposición no ameritaban esa reacción medio “patotera”. Sin embargo, esa postura de reivindicación de autoridad y capacidad de enfrentar con coraje las adversidades, no parece estar presente cuando los conflictos y cuestionamientos provienen de parte de las organizaciones sindicales. 

La postura del sindicato municipal montevideano, “tirando de la cuerda” una y otra vez, insaciable en sus reclamos, buscando el conflicto en forma permanente, es el resultado evidente de una lamentable actitud mantenida históricamente por las sucesivas administraciones municipales frenteamplistas que, en su afán de demostrar a la población que el Frente Amplio trata muy bien a sus empleados para sumar votos para el gobierno nacional, acostumbró a este sindicato a ofrecerle y otorgarle importantísimos aumentos y condiciones laborales absolutamente excepcionales. 

Ahora cuando ya es imposible acceder a nuevas y más desmedidas demandas, el gobierno frenteamplista de Montevideo rechaza estas propuestas y se desata una crisis de proporciones enormes con secuelas de confrontación creciente. Fue el Frente Amplio por su tendencia a mostrar sus supuestas “bondades” el que ahora cosecha lo sembrado. 

Por otra parte y en forma paralela, los funcionarios de la Aduana resolvieron parar todas las actividades incluyendo en forma inédita la paralización del comercio exterior del país. Se trata de una medida de inusitada gravedad que ha sido contemplada por el gobierno sin la menor reacción. 

Nuevamente, la actitud asumida desde el comienzo del gobierno por parte del Frente Amplio le impide ahora, cuando las cosas “se salen de cauce”, tomar medidas firmes que pongan límites a las formas de expresión del conflicto por parte del sindicato aduanero. Nadie discute el derecho de los funcionarios de Aduanas a expresar sus reivindicaciones y a llevar adelante sus conflictos, pero estos deben enmarcarse dentro de ciertos límites y, por cierto, uno de ellos es que el país no puede perder decenas de millones de dólares diarios por una medida gremial. 

El gobierno frenteamplista demuestra en forma permanente sus enormes carencias a la hora de establecer límites a los reclamos sindicales. Seguramente está preso de su histórica prédica que, desde la oposición, cultivó y promovió la defensa de todas y cada una de las reivindicaciones sindicales. Está preso también del hecho de que los dirigentes sindicales son, sin excepción, integrantes de su propia fuerza política; y los que no son frenteamplistas es porque están más a la izquierda del Frente Amplio. 

Es hora de demostrar que los pantalones no se ponen de un solo lado sino que deben abarcar las dos piernas, la derecha y la izquierda. De otro modo, sí se arriesga perder la autoridad.


Tema : Nacionales       
Autor : Pablo Mieres
Fecha : 15/06/2008