EDICION NRO. 8 - ARTICULO


La Educación sexual: un debate improrrogable - por Juliana Morales Demarco

Este “brote” de denuncias de abuso sexual, desatado a raíz de la muerte de una niña en Maldonado, ha tomado por sorpresa a algunos sectores de nuestra sociedad. Pero la realidad es que el abuso sexual a niños y niñas es algo que ha estado presente en nuestra sociedad desde siempre. No es una enfermedad tipo virus, es una triste condición de una personalidad desviada que cree encontrar algún tipo de placer en tener relaciones con un niño, o una niña, o un bebé. La condición de “brote” se da en las denuncias, y las denuncias se empiezan a dar cuando se encuentra en las autoridades una respuesta, y en la sociedad una condena. Lo mismo sucedió con la Ley de violencia doméstica.

Pero estas situaciones deben llamarnos a la reflexión. ¿Por qué no se denuncian los casos de abuso sexual y violaciones?, ¿por qué muchas veces la sociedad decide no mirar, con tal de no horrorizarse con estos casos?, ¿por qué no le proveemos a esos niños y niñas la seguridad que deben tener para crecer en plenitud?. Creo firmemente que la respuesta debe darse de parte de nuestro Estado, y que el Estado debe dar esa respuesta a través de la educación.

Seguí muy de cerca el caso de Pamela, una niña de 11 años violada por su padrastro reiteradamente desde hacía dos años y asesinada por alguien que también la violó y le propinó una golpiza con tal saña que los forenses del caso se impresionaron. Uno de los elementos del caso que me llamó mucho la atención fueron las declaraciones de la maestra de la niña, que se vio en la situación de explicarle a sus alumnos, compañeros de la niña, qué había sucedido y cómo se sentía ella ante tal situación. En una sesión con una trabajadora social, los niños se preguntaban varias cosas, y sorprendentemente, un niño se preguntaba qué es una violación! Son niños y niñas de 11 y 12 años, o más! Niñas que muchas veces ya empiezan a cambiar su cuerpo, a desarrollarse y a crecer. ¡¿Cómo se protegen esos niños y niñas si ni siquiera saben de qué se tienen que proteger?! Es el Estado uruguayo el que debe asegurar esa protección a los niños y niñas.

Debemos tener una educación sexual en las escuelas porque es la única institución de socialización que llega a toda la población infantil, y por lo tanto es una herramienta de socialización única e irremplazable. Es una institución que nos iguala, que nos da las mismas condiciones. Con esta herramienta nos aseguramos que toda la población infantil del país tenga el mismo conocimiento sobre sus derechos, los deberes de sus padres, los lugares en donde pueden pedir ayuda, y que la maestra o el maestro es una persona que también está para protegerlos, (se supone que la escuela es nuestra segunda casa).

La educación sexual tiene como objetivo educar a los niños sobre su cuerpo, sobre sus derechos, y sobre los límites que deben tener las relaciones entre los adultos y los niños y niñas. La educación sexual es algo que no debe estar librado a lo que cada familia quiera explicar, porque en ese caso estamos dando una educación que discrimina a los niños que en sus familias no se quiere tratar este tema. Los niños y las niñas deben saber que su cuerpo es un espacio que es y debe ser inviolable, es un espacio propio y que nadie puede invadirlo. Dado que el abuso se da en el ámbito de la familia, es imprescindible sensibilizar y capacitar a las personas ajenas a la familia que tienen contacto con los niños y niñas y pueden detectar situaciones de abuso, que son principalmente los médicos y los docentes.

Porque el problema del abuso sexual, además del abuso en sí mismo, es que, en la enorme mayoría de los casos, se da en el seno del hogar y por lo tanto la contención en el hogar no se da, (si la persona que se supone más me ama en el mundo y me tiene que proteger es la persona que me lastima), dejamos a esos niños desprotegidos. Los niños deben saber y deben poder contar con otras personas que los ayuden y orienten cuando son víctimas de sus propias familias.

 

 



Tema : Nacionales       
Autor : Juliana Morales Demarco
Fecha : 15/06/2008